El Estado de Israel ha emprendido

(Declaración, difundida en la manifestación del sábado 29 de julio en París. Entre tanto, en el sur del Líbano, los milicianos del PCL se enfrentaban con las armas en la mano, junto a Hezbolá, al ejército sionista. Según las noticias disponibles, 8 milicianos comunistas perecieron en esos combates).

El Estado de Israel ha emprendido una agresión de gran envergadura contra el Líbano. Las víctimas mortales se cuentan ya por centenares, los heridos por miles. Las infraestructuras del país han sido literalmente arrasadas.

La comunidad internacional (concretamente, el Consejo de Seguridad, los Estados Unidos y la Unión europea) justifican esta bárbara agresión invocando el derecho de Israel a su “legítima defensa”. En Beirut, se suceden las visitas de delegaciones internacionales para tratar de imponer al gobierno libanés, además de la liberación de los soldados israelíes capturados por la resistencia, el despliegue de una fuerza militar internacional en el sur del Líbano, así como la aplicación de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad.

Pero, ¿qué preconiza la resolución 1559? Exige el desarme de todas las “milicias libanesas” (término con que son designados los movimientos de la resistencia nacional), el desarme de todas las organizaciones palestinas en el Líbano y el despliegue del ejército libanés oficial en el sur del país. Lo que, por el contrario, ese texto no menciona son las granjas de Chebaa y las colinas Kfarchouba que Israel continúa ocupando, los detenidos libaneses que permanecen en las cárceles israelíes (entre quienes se encuentra Samir Quntar, encarcelado desde hace 28 años), o el derecho al retorno de los refugiados palestinos (un derecho que, sin embargo, amparan las resoluciones 194 y 242 de las mismas Naciones Unidas).

Condicionando un alto el fuego a la aplicación de la resolución 1559, los dirigentes israelíes, la administración americana y los principales gobiernos de la Unión europea revelan el verdadero objetivo de la agresión en curso contra el Líbano. Quieren acabar, de un modo definitivo, con cualquier manifestación de resistencia frente a Israel, quieren obligar al pueblo libanés a renunciar a los territorios ocupados, pretenden que olvide a los detenidos.

En ese marco se perfila el proyecto de desplegar una fuerza militar internacional, a lo largo de una franja de unos 30 kilómetros… y únicamente en territorio libanés. Esa fuerza sería en realidad un “ejército” internacional cuyos verdaderos objetivos no serían poner fin a la ofensiva israelí, sino eliminar la capacidad de respuesta de la resistencia libanesa frente a las agresiones israelíes, poniendo el norte de Israel al abrigo de los misiles de Hezbolá, pues dicho movimiento debería ser desarmado al término del despliegue sobre el terreno de los contingentes internacionales.

La Liga Comunista Revolucionaria y el Partido Comunista Libanés (Sección Francia) exigen el fin inmediato de la invasión terrestre israelí y el cese de los bombardeos sobre la población libanesa. Exigen también el cese inmediato de los bombardeos y ataques contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania. Reclaman una mediación internacional que facilite el canje de prisioneros. Reafirman que tan sólo el respeto del derecho de los pueblos de la región a determinar libremente su destino puede fundar una paz duradera. Por todo ello, se pronuncian a favor de la retirada del ejército israelí de la totalidad de los territorios que ocupa desde 1967 y del desmantelamiento de las colonias establecidas en territorio palestino, de la evacuación de las granjas de Chebaa y de las colinas de Kfarchouba, de la apertura de negociaciones que incluyan el reparto de Jerusalén, la puesta en libertad de todos los prisioneros y el retorno de los refugiados. Se oponen al despliegue de una fuerza internacional, en las condiciones antes citadas, y afirman su rechazo a la aplicación por la fuerza de la resolución 1559.